Sala I — Arco romano

Orígenes

La tradición sugiere que las primeras comunidades judías llegaron a la península ibérica antes del reinado de Salomón en el siglo XI a.C., acompañando a los fenicios como comerciantes en Cádiz. Sin embargo, no hay evidencia definitiva de su presencia hasta el siglo I a.C.

Para el siglo II d.C., las comunidades judías eran significativas, atrayendo la atención de predicadores cristianos. Hasta el siglo IV, la tensión entre cristianos y judíos fue mínima, aunque el Concilio de Elvira mostró preocupación por la influencia judía, pues el obispo Gregorio de Elvira describió las sinagogas como un «antro de males infinitos».

Con los reinos visigodos, se mantuvo gran parte de la legislación romana, pero la conversión al catolicismo del rey Recaredo llevó a leyes antijudías, persecuciones y conversiones forzosas.

Nombre
Lámina tipo amuleto con nombres judíos (réplica).
Dimensiones
35 cm × 25 cm (réplica).
Descripción
Lepídes, péwla o lámnal, en el que está inscrito un texto mágico-religioso con el objetivo de obtener la protección de Dios. El texto dice lo siguiente: «Así como sometiste a Sodoma y Gomorra, del mismo modo ‹somete› al espíritu. Barquiel, Ariel, Akalmia, Iao, Gabriel, Micael, Adonai, Rafiel…». Traducción: F. Gascó.
Datación
Siglos II–IV.
Lugar de procedencia
Colección privada en Jerez de la Frontera.

Lenguas

La presencia judía en Hispania durante las épocas romana y visigoda ha intrigado a los historiadores debido a la escasez de registros, por eso se cree que muchos ocultaban su identidad. Pocos escritos hebreos han sobrevivido de este periodo, pero se sabe que los judíos sefardíes poseían códices hebreos para apoyar sus argumentos en disputas legales y religiosas.

La historia sugiere que las lenguas y formas de comunicación de los judíos en la península ibérica desarrollaron características propias, distintas de las comunidades del Medio Oriente. Además de usar el latín, también empleaban el griego, reflejando su adaptabilidad y contribución a la diversidad cultural de la región, además de su capacidad para preservar su herencia cultural a pesar de las circunstancias adversas.

Nombre
Lápida del rabino de dos sinagogas (réplica).
Dimensiones
29 cm × 34 cm.
Descripción
Lápida del exarcón de dos sinagogas, llamado Annianus Peregrinus. Transcripción: «Anniano Peregrino, exarcón honorable de dos sinagogas, vivió cuarenta y cinco años. De él dan buen testimonio sus conciudadanos y amigos. ¡Ay, no has podido disfrutar de tu irreprochable vida! Que duerma bien tu espíritu».
Datación
Finales del siglo IV–V.
Lugar de procedencia
Original en el Museo Romano de Mérida.

Sinagogas en tiempos romanos

Hasta el siglo IV, no parece haber habido una gran tensión entre el cristianismo y el judaísmo en la península ibérica. Algunos cristianos y judíos a menudo discutían temas religiosos y mantenían una convivencia activa. En ocasiones, los judíos aparecen en relatos sobre los mártires cristianos en la Hispania romana, como en el caso de Santa Eulalia de Mérida. Empieza a apreciarse ya cierta preocupación por la influencia judía en actividades cristianas en el Concilio de Elvira.

Después de las advertencias del obispo Gregorio en el Concilio de Elvira sobre las sinagogas, se pueden documentar las tensiones entre judíos y cristianos en Hispania a principios del siglo V, con la célebre circular de Severo de Menorca, que describe el ataque y saqueo de la sinagoga de Mahón y las conversiones forzosas de los judíos en esa localidad. Este episodio sería el primer registro de judíos perdiendo una sinagoga en Hispania.

Nombre
«De fide Catholica ex Veteri et Novo Testamento contra Iudaeos ad Florentinam sororem» (copia digitalizada).
Dimensiones
19 cm × 13 cm (por página).
Descripción
San Isidoro empleó los testimonios bíblicos para elaborar un auténtico tratado de cristología, apologético antijudío. El tratado conecta la tradición patrística antigua con la literatura polémica y antijudía medieval. Además, pone de manifiesto que el judaísmo era un tema de especial preocupación en época visigoda.
Datación
Edición de 1001 y 1100 de original siglos VI–VII.

Sinagogas en tiempos visigodos

A finales del siglo VII, durante el reinado de Égica, parece que ya estaban erradicadas las sinagogas, puesto que los judíos se reunían en clandestinidad para la celebración de sus rituales religiosos y festividades. A pesar de esto, conocemos que estas medidas contra el judaísmo no se aplicaron con éxito, pues seguían existiendo comunidades hasta el final del reino visigodo y la llegada de los musulmanes.

Existieron también castigos relacionados con la posesión de esclavos cristianos por parte de judíos, derivados del miedo constante de que judíos fueran dueños de las almas de los cristianos. También existía el temor a que los judíos convirtieran a los cristianos al judaísmo y los circuncidaran. Las leyes visigodas se basaban en cuestiones profundamente religiosas, y en especial, las leyes de Sisebuto y Ervigio, basadas en el texto de San Isidoro de Sevilla.